
¡Que bonito! Escribir en libertad. Poder decir lo que deseo, eso es felicidad. Sin tener que contar las palabras, sino dejarse llevar; así al natural, respondiendo a una necesidad a un deseo de expresar. Algo dentro de mi me lo pedía, el corazón o el alma; y que extrañeza que estemos siempre pendientes de lo que los demás nos solicitan y nos negamos a escuchar a nuestra voz interior, oídos necios, oídos sordos a la voz del corazón.
No podía dormir pensando, hoy finalmente escribo para agradar a la que vive en mi. Un presente, un espacio que esperará las palabras, cuando quiera pasar un tiempo fuera de la realidad. Tal cual sí fuera la entrada a una dimensión mágica que existe en un lugar diferente al que habito, venir aquí y soñar en libertad, ponerme alas e imaginar.
http://youtu.be/pyiZsdBZvbg
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